jueves, 5 de julio de 2012

El pozo de la luna



Cuentan las leyendas que en un pueblo lejano de hermosos valles y grandes lagos vivía una princesa tan bella que eclipsaba a todos aquellos que la miraban, su nombre Genoveva, grandes reyes y príncipes fueron hasta el reino, para no eran suficientemente importantes para conseguir a la princesa.

En aquel reino no solo los reyes y los príncipes anhelaban estar con ella si no todos los jóvenes del pueblo, y uno de aquellos jóvenes del pueblo era un joven pastor de cabras llamado Aron, pero el sabia mejor que nadie que jamas podría tener el amor de la princesa.

 Como era habitual Aron sacaba a pastar a sus cabras por las afueras del pueblo, siempre las llevaba hasta un claro en medio del bosque donde se encontraba un pequeño pozo lleno de agua, pero aquel día no era como los demás mientras se acercaba al pozo hoyo una voz que cantaba una dulce melodía y cuando mas se acercaba mas fuerte se hacia aquella canción, Aron no pudo creer lo que sus ojos le mostraban la princesa se encontraba sentada cerca del pozo y cantaba despreocupada, Aron no supo si decir algo o irse de allí, pero finalmente se lleno de valor y le hablo: 
  •  Majestad siento interrumpirlavolveré mas tarde si lo desea - dijo Aron acercándose a la princesa.
  •  No joven pastor, quédese necesito hablar con alguien.


Aran no podía creer que la propia princesa lo invitara a estar con ella y tuvo que preguntar:

  • Perdonad princesa pero como es que usted sola a venido hasta aquí.
  • He intentado huir de mis pensamientos y destino y sin darme cuenta he llegado hasta aquí - le contesto la princesa suspirando.
  • No se que es lo que le ocurre pero desearía ayudarla - dijo Aron.
  • ¿ Como se llama señor?
  • Aron, me llamo Aron
  • Pues acompáñame Aron y habla conmigo.
Aron y Genoveva pasaron horas hablando y riendo, estaban tan bien juntos que no se dieron cuenta del tiempo, y cuando la noche los atrapo con su manto estrellado tuvieron que despedirse.
  • Aron me siento bien hablando contigo, debo irme pero prométeme que volverás mañana por la noche - dijo la princesa.
  • Juro que volveré - contesto Aron. 
La noche siguiente volvieron a encontrarse y no una si no varias noches durante meses, y lo que empezó como una bonita amistad acabo convirtiéndose en amor, los dos se querían tanto y se encontraban tan felices que no podían esperar que el destino jugara en su contra, Aron y Genoveva deberían despedirse en breve.
  • ¿Por que debes irte? - dijo Aron entre lagrimas
  • Mi padre me a prometido a un príncipe de tierras lejanas y mañana debo partir - dijo la princesa.
  • Huyamos juntos nadie lo sabrá y seremos felices para siempre - dijo Aron cogiéndola de la mano
  • No podemos Aron, si huimos mi padre te buscara y cuando te encuentre te matara, yo no me lo podría perdonar, ademas solo retrasaríamos lo inevitable - contesto Genoveva mientras lo besaba y se despedía de el.

Antes de que Aron pudiera decir una palabra mas Genoveva salio corriendo del bosque para no verlo nunca mas.
Los días fueron pasando y Aron como una alma en pena volvía cada noche al claro del bosque, allí se sentaba junto al pozo y se compadecía de su vida y se pasaba la noche rezando a la luna para que por un instante pudiera ver de nuevo a su amada.  Dicen las leyendas que fue tanto el dolor que la luna vio en aquel joven que se compadeció de el, y con sus rayos bendijo el agua de aquel pozo y la convirtió en un espejo donde se reflejaba lo que el corazón mas deseaba, desde entonces Aron volvió cada noche para poder contemplar a su amada aunque tan solo fuera un instante. 

1 comentario:

  1. Que bonita historia, ahora entiendo por que dices que hay una relación entre esta historia y la bola de cristal o el espejo negro!! en ellos también se refleja lo que uno siente o desea.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...