miércoles, 20 de febrero de 2013

La leyenda de Eostre

Cuenta una leyenda que al amanecer del equinoccio de primavera, una joven doncella salió al bosque a recoger las primeras flores en honor a la diosa Eostre (Ostara). Fue entonces cuando entre los verdes brotes cubiertos aun por la fina escarcha del final del invierno, halló un pájaro herido con sus pequeñas alas heladas. La joven lo tomo entre sus manos y lo puso bajo los primeros rayos de sol de la mañana pidiendo a Eostre que lo salvara. La diosa conmovida, mandó su cálido aliento en forma de arco iris irradiando de vida su pequeño cuerpo, pero aun así seguía muy débil, así que para salvar su vida decidió transformarlo en una liebre de las nieves, así no tendría miedo de las noches frías y los días cambiantes de primavera.



Sin embargo, la transformación no fue completa. El pájaro tomó el aspecto de liebre, si, pero mantuvo la capacidad de poner huevos. Pero estos ya no eran como los demás, el poder de la diosa hizo sin querer, que estos fueran hermosas joyas de colores, que la liebre en agradecimiento por salvarle la vida, iba guardando su regalo durante todo el año en los recodos del bosque, para que la mañana del Equinoccio de primavera, día en que Eostre volvía, las jóvenes doncellas del lugar los recogieran en su honor, recordando así aquel día en el que la diosa con su transformación le devolvió la vida.



La costumbre perdura hoy en día, y aun podemos ver como los más jóvenes se lanzan a buscar en bosques y jardines los preciosos huevos que la liebre de las nieves deja para Eostre, aportando a quienes los logren encontrar, toda la abundancia que puedan desear. 

 
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